El nuevo debate político
En los últimos procesos electorales, hemos visto como algunas personas, se tratan de imponer dentro de los partidos políticos, como una actividad política de ocasión, o por una oportunidad para probar suerte en la política por su cercanía con el gobernante en turno. Las carreras políticas entonces, en su improvisación y con el juego único de una popularidad fraguada de un momento a otro a los partidos políticos les han costado mucho en su credibilidad que le deben a los electores.
La naturaleza de los frentes políticos que se habían formado en las distintas regiones del Estado, se daba por la entrega de su trabajo al gobernante en turno; es decir, las opiniones y el debate y enfrentamiento de argumentos políticos, y de ejercicio de poder no se tocaban. Se genero entonces una visión de la política, hoy cuestionada, por visión muy improvisada de la gente, sin experiencia en los ramos de gobierno, y de ejercicio legislativo o judicial que no se reflejaron en una eficiencia, y resultados palpables.
La transición de las nuevas generaciones políticas, vieron en la derrota del PRI en la Presidencia de la republica una oportunidad para hablar cosas que ya le molestaban sin embargo el poder total, no le permitía hablar sin ser señalado.
En las pasadas elecciones vimos a muchos aspirantes de ocasión, con propaganda considerable pero no con una filosofía política que abriera el dialogo en los distintos escenarios sociales del país, como las universidades, sindicatos, uniones campesinas, etc.
Hoy, ya no se puede hacer campaña improvisando trabajos políticos, o esperando unos supuestos tiempos, que se traducen en la línea o el permiso del Gobernador, sin respaldar su trabajo en una corriente seria, comprometida y con pleno conocimiento de la distinta geografía política en el Estado.
El reclamo, de los militantes y simpatizantes de los partidos políticos en el interior del Estado siempre ha sido que no les han tomado la importancia en la dimensión que sus pobladores merecen, su participación económica, política e intelectual que generan para el propio Estado. Por tanto dentro del ejercicio de poder, su participación es limitativa. El vicio de origen es entonces, el cómo los actores políticos entienden la participación política en las regiones, y la propuesta de candidatos, desde el centro político de poder.
El trabajo que venimos realizando en el Estado, es el llamado a la generación una nueva clase y generación política, la cual siempre ha tenido una participación limitada y por tanto, no ha encontrado una respuesta satisfactoria a sus propuestas concretas que estos mismos tienen hacia la conformación de los nuevos bloques de participación política en sus regiones.
Estamos viajando al interior del Estado, revalorando y generando el dialogo con las diferentes corrientes políticas en las regiones; y sumando a distintas personas y grupos políticos a estos trabajos que han de generar a 16 candidatos a diputados federales en el Estado de Puebla, y uno a senador que presentaremos a la clase política en el estado y al escrutinio político Nacional.
El trabajo sensiblemente político, nunca será indisciplina, es una manifestación que genera un compromiso a la solución de los problemas que sentimos y palpamos, en una generación que busca trabajar para la renovación, para poder a la altura de la participación política que la sociedad exige. Ya vimos que la democracia no solo es el derecho a votar, sino a la participación permanente.
O solo pregunto? ¿acaso esas personas que no buscan la participación y solo se presentan en una parte de la población o elites políticas, acaso merecen nuevamente la oportunidad a pesar del costo político que ha generado a nuestro país?
¿Mario Marín Torres, habrá de olvidar su origen donde el mismo fue producto de la participación, y le permitió exigir una consulta a la base, la cual no tuvo necesidad de ejecutarse?
No olvidemos que nuestra participación política no concluye con el voto, la participación debe ser permanente, porque hoy, la política no solo debe ser en tiempos electorales sino todos los días, así lo estamos ejecutando, para una renovación progresista de la clase política en Puebla.
No le debemos temer al debate y menos a los liderazgos, al contrario debemos impulsarlos; vale la pena reflexionarlo, y que esto sea una invitación a Usted lector una nueva forma de ver la participación política en Puebla.